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¡Y otra vez llegó el verano!

 

Aunque no se lo crea, existen. En verano muchas personas van a la piscina acompañados de sus portátiles. En estos casos, el gran peligro no es que nuestros equipos o dispositivos acaben ahogándose. El problema principal reside más bien en las altas temperaturas que nuestros socios electrónicos tienen que soportar. Como ejemplo, podemos mencionar el caso de determinados sistemas Apple que pueden soportar como mucho 35 ºC, apagándose como medida de seguridad cuando las temperaturas rebasan dicho límite. No podemos decir que nuestros sistemas y dispositivos se rindan fácilmente y dejen de funcionar, sino que de manera general, los discos duros no están diseñados para soportar temperaturas superiores a los 20 ºC. Además, la exposición constante a altas temperaturas hace que la vida de nuestros equipos se reduzca significativamente y que las baterías acaben estropeándose, ya que los procesos que se ejecutan en el interior del sistema acaban fallando.

Por otro lado, las pantallas y los procesadores tampoco son inmunes a las altas temperaturas, que aumentan considerablemente cuando dejamos nuestros equipos a pleno sol. Por esa razón se recomienda que mantengamos nuestros equipos a la sombra o que los cubramos con una toalla para protegerlos. Y por supuesto, mantenerlos apagados siempre que sea posible.

Como todos sabemos, las altas temperaturas afectan igualmente a los coches aparcados: en el interior del vehículo se alcanzan en ocasiones temperaturas superiores a los 60 ºC y se han dado casos en los que se cree que se han alcanzado los 80 ºC.

Como consecuencia, y puesto que los cabezales de grabación y lectura de nuestros discos duros funcionan a escala nanométrica, la dilatación que experimentan los materiales de nuestros equipos al calentarse puede acarrear daños irreversibles como el denominado Head Crash que se produce cuando alguna aplicación informática deja de funcionar de manera inesperada y los cabezales se sitúan en la parte incorrecta del disco duro. Sin embargo, no todo está perdido: existen otros sistemas de almacenamiento, como los SSD, que gracias a su diseño son menos sensibles al calor. Y dudas aparte, ante tales problemas la mejor opción es que pida ayuda a los profesionales, ya que las garantías de los productos no suelen cubrir daños causados por golpes de calor.

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