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¿Qué es el almacenamiento híbrido? La aparición de una nueva tecnología

Durante la última década, más o menos, las unidades de estado sólido (SSD) han sido el niño mimado del mundo del almacenamiento. Básicamente, estos dispositivos son sustitutos de discos duros que utilizan la misma memoria flash que se puede encontrar en las unidades USB, teléfonos móviles y tarjetas SD, ofreciendo una larga lista de ventajas frente a sus contrapartes electromecánicas: no tienen partes móviles, son más resistentes a los golpes y otras formas de estrés físico, y son significativamente más veloces.

La humilde unidad de disco duro (HDD), por su parte, no ha progresado mucho en los últimos años. Sí, es cierto, la capacidad de almacenamiento de los discos duros ha aumentado de forma bastante consistente, existiendo hoy en día unidades de tres y cuatro terabytes de capacidad eminentemente asequibles, e incluso gigantes de ocho y diez terabytes que se están abriendo paso en el mercado empresarial. En cuanto a su desempeño, sin embargo, los discos duros han tocado techo en 15.000 revoluciones por minuto y son más ruidosos, generan más calor, consumen más energía y son menos duraderos que sus contrapartes basadas en flash.

Entonces, ¿por qué no hemos abandonado todas nuestras unidades HDD y nos hemos cambiado a SSD? Por una razón muy simple: en términos de coste por gigabyte, los SSD son mucho más caros. A partir de enero de 2015, un HDD de 1 terabyte puede ser adquirido por menos de 70€, mientras que un SSD equivalente oscila en alrededor de los 400€.

Desde 2007, sin embargo, algunos fabricantes de dispositivos de almacenamiento – comenzando por Seagate y Samsung – han tratado de atacar la brecha entre los precios de los dispositivos HDD y SSD mediante la introducción de una tercera opción que, en teoría, ofrece lo mejor de ambos mundos. Se trata del almacenamiento híbrido, que une la velocidad de un SSD con la relación coste-beneficio de un HDD electromecánico.

¿Cómo funciona un dispositivo híbrido de estado sólido?

El principio en el que se basa el almacenamiento híbrido es literalmente la combinación de una memoria basada en flash con los platos rotatorios electromagnéticos de un disco duro tradicional. Un disco duro híbrido de estado sólido (SSHD) incluirá, por lo tanto, unos cuantos gigabytes de capacidad de flash junto con un HDD más grande, con la idea de que los datos de acceso más frecuente o de desempeño crítico – los así llamados “datos calientes” – puedan ser almacenados en caché en el SSD y recuperados más rápidamente que si se almacenaran en los platos del disco. Es básicamente lo mismo que instalar un disco HDD y un disco SSD en su máquina, algo que se conoce como una solución híbrida de unidades de disco duales, excepto que no hay necesidad de optimizar manualmente el desempeño moviendo archivos y aplicaciones al dispositivo apropiado, ya que todo el trabajo difícil es manejado automáticamente.

Todos los SSHD que se encuentran hoy en día en el mercado funcionan de una de dos maneras diferentes. La primera se llama modo auto-optimizado o modo de auto-fijación, y describe los dispositivos que deciden cuáles son datos fríos y calientes por ellos mismos. Para la máquina en donde están alojados, la unidad aparece de la misma manera que un dispositivo de almacenamiento interno tradicional.

Otros SSHD funcionan en modo de optimización de host o modo de fijación de host. En este caso, el sistema operativo y los controladores de dispositivos de la máquina host – o potencialmente algún software – toman decisiones sobre datos fríos y calientes, enviando estas instrucciones a la unidad de disco a través de una interfaz SATA normal.

Las ventajas del almacenamiento híbrido…

Como es de esperar, la principal ventaja de utilizar un dispositivo de almacenamiento híbrido es que usted gana un acceso más rápido a los datos más importantes sin tener que pagar mucho más de lo que haría por un disco duro tradicional. Sí, los SSHD son más caros que los HDD, pero ni cerca de caros de lo que sería comprar un SSD de capacidad equivalente.

Además de esto, hay otros beneficios asociados con la memoria flash que también se aplican a los SSHD. Se dice que una solución de almacenamiento híbrido consume menos energía y genera menos calor que una unidad puramente electromecánica, por ejemplo, y esta reducción en el estrés contribuye notoriamente a una vida útil más larga y a una mayor fiabilidad.

…y las desventajas

Por razones obvias, sin embargo, algunas de las ventajas de utilizar un SSD no son aplicables cuando la memoria flash está atornillada a un HDD. La recuperación de datos desde el componente de disco duro es obviamente tan lenta como lo sería de una unidad de disco duro tradicional, mientras que los beneficios como la resistencia al estrés físico también se pierden cuando la parte flash representa sólo una pequeña parte de la capacidad de almacenamiento total del dispositivo. Algunos usuarios también pueden extrañar el funcionamiento silencioso de un SSD genuino.

También vale la pena pensar en lo que implica la recuperación de datos en una situación de almacenamiento híbrido. Si usted está pasando a SSHD a partir de SSD, y ha comenzado a depender de la durabilidad de estos últimos, la susceptibilidad ya mencionada a los daños mecánicos de los dispositivos de almacenamiento híbrido podría ser una sorpresa desagradable. Hasta la fecha, ningún usuario de SSD ha debido pagar una factura por recuperación de datos como consecuencia de una falla mecánica.

En cuanto a la perspectiva de perder los datos de la parte de estado sólido del SSHD, esto es afortunadamente poco probable, ya que se usa normalmente como caché o para almacenar el sistema operativo y los programas. Sin embargo, si usted necesitara recuperar información de un módulo SSD que ha fallado, esto presenta su propio conjunto de retos como los métodos patentados de organización de los datos.

Con todo, el almacenamiento híbrido tiene mucho que ofrecer a consumidores y usuarios empresariales que buscan la velocidad de un SSD, al mismo tiempo que el atractivo coste por gigabyte de un HDD. Sin embargo, es necesario ser conscientes de los factores de riesgo particulares que vienen junto con esta nueva forma de almacenamiento.

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