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Los humanos somos el problema (1/2)

top10-formatagainLos fallos operativos y los errores humanos son dos factores muy importantes que ponen en riesgo la seguridad en las empresas. Además, por si fuera poco, más del 25% de las pérdidas de información se produce por la mala actuación de algún compañero de trabajo. Por esta razón cada vez cobran más protagonismo los servidores virtuales y la computación en nube, tanto SAN como NAS, sistemas que son cada vez más complejos para un volumen de datos que no para de crecer. Por otra parte, los administradores responsables de los sistemas TIC sufren una gran presión y, como es bien sabido, bajo presión los hombres cometen errores. A continuación le ofrecemos algunos datos al respecto:

Documentos erróneos y medidas de seguridad ineficientes: cuando un servidor de prueba se conecta a una red sin realizar previamente una copia de seguridad o sin desconectar un sistema SAS (Storage Area Network) que esté en ejecución, las pérdidas de datos son, simplemente, cuestión de tiempo.

Problemas de actualización de datos: debido a las ingentes cantidades de trabajo, las actualizaciones de nuestros sistemas operativos y programas antivirus terminan aplazándose cada vez más. Como consecuencia, y debido a los riesgos que corren nuestros equipos, las probabilidades de que se produzcan pérdidas de datos aumentan considerablemente.

Copias de seguridad poco prácticas: a pesar de tener una copia de seguridad, puede darse el caso de que los datos acaben perdiéndose a causa de una mala gestión de la protección. Es muy importante que las empresas ofrezcan directrices concretas con el fin de proteger los datos y verificar periódicamente el buen funcionamiento de las copias de seguridad.

Eliminación de datos por error: a veces ocurre que los datos acaban eliminándose por error. Para evitar este problema, sería conveniente que los administradores se asegurasen de cuáles son los datos que verdaderamente hay que eliminar antes de proceder a su borrado.

Medidas de seguridad informática poco estrictas: para mayor seguridad, las contraseñas que los administradores utilizan deberían facilitarse sólo a un número reducido de empleados. Y, sin duda, también han de cambiarse siempre que un administrador abandone la empresa. No son raros los casos en los que un administrador molesto con la empresa y con conocimiento de las contraseñas ha eliminado, en un arrebato de ira, datos y documentos de gran valor para la empresa.

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