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HDD vs. SSD: ¿qué unidad dura más?

Entre una unidad de disco duro (HDD) y una unidad de estado sólido (SSD) pueden hacerse muchas comparaciones: coste, velocidad, capacidad de almacenamiento de datos… Los factores que considerar son infinitos. En este post, sin embargo, nos centraremos en la durabilidad de las HDD y de las SSD para evaluar si existen diferencias de vida útil en los dos tipos de unidades de almacenamiento.

Fallos físicos

Primero es importante señalar que las estimaciones de vida útil de unidades HDD, SSD, o similares, no pueden garantizarse al 100 %, ya que elaboran sobre la base de las condiciones medioambientales recomendadas por el fabricante y no tienen en consideración situaciones extremas como picos de temperatura, humedad o un manejo físico inadecuado. De hecho, de casi 2000 dispositivos estudiados en una encuesta entre enero y marzo de 2016, al menos el 30 % había soportado algún tipo de daño físico continuado desencadenante de la interrupción del funcionamiento o de pérdidas de datos.

Las unidades HDD son dispositivos electromecánicos (contienen piezas móviles), lo que los convierte, por lo general, en más susceptibles a daños derivados de choques físicos. No obstante, muchos discos duros modernos, sobre todo los destinados al mercado de dispositivos móviles, pueden resistir choques físicos de altísima intensidad con los cabezales en posición de apagado e incorporan tecnología a prueba de choques, como sensores de caída libre. Si bien las unidades SSD no contienen piezas móviles y son más robustas a este respecto, el uso de la memoria flash NAND como medio de almacenamiento conlleva multitud de nuevas complejidades que conllevan, por tanto, la posibilidad de pérdidas de datos por causas ajenas al impacto físico. Es, entonces, un mito, que las unidades SSD no puedan sufrir fallos físicos de ningún tipo.

Caídas de alimentación

¿Qué ocurriría si dejásemos los dispositivos a su suerte? Podríamos suponer que, si dejásemos una unidad en condiciones de almacenamiento medias (de temperatura, humedad, etc.), no se perdería ningún dato, ¿verdad? Pues bien, en realidad este no es el caso. Los datos almacenados en una unidad HDD se van degradando gradualmente a medida que los dominios magnéticos que representan los bits de los datos cambian de polaridad, lo que aumenta el número de “errores de bits”. Sin embargo, si damos por hecho unas condiciones de almacenamiento normales, los datos almacenados en una unidad HDD se degradarán mucho más despacio que los datos almacenados en una unidad SDD con memoria flash NAND. ¿Por qué? Las memorias flash NAND almacenan datos como cargas eléctricas que se fugan relativamente rápido en comparación con los cambios en la polaridad del dominio magnético, lo que se debe a un aislamiento imperfecto dentro de la misma estructura de la memoria. En cualquier caso, en las unidades SSD, la degradación de datos (que sea suficiente como para impedir la corrección de los datos almacenados con “algoritmos de corrección de errores”) no debería producirse antes de, al menos, 10 años, si la unidad se almacena apagada en condiciones óptimas. Este intervalo de tiempo depende, no obstante, del tipo de memoria flash NAND utilizada. Por ejemplo, la memoria de célula de triple nivel (TLC) sí puede perder datos mucho más rápidamente, incluso tras pocos meses.

De hecho, la pérdida de datos en memorias NAND puede producirse incluso con la memoria encendida. Las unidades SSD de calidad utilizan una técnica de actualización de fondo para restaurar la carga de las células en las que se ha identificado una retención marginal de datos. Algunas áreas de la memoria flash NAND se reservan para su uso por parte del código operativo y de los datos de la unidad, conocidos como firmware. El firmware se lee cada vez que se enciende la unidad SSD, pero existen porciones de la misma que no se reescriben regularmente. A pesar de las iniciativas por parte de los fabricantes para mitigar los efectos de la pérdida de carga celular (por ejemplo, la utilización de un umbral de carga celular menos sensible para las células NAND que almacenan el firmware y la actualización periódica de las cargas celulares), si se producen errores de bits excesivos que causan daños en el firmware, es posible que la unidad SSD deje de funcionar por completo.

¿Cómo extrapolamos esto a las unidades HDD? Digamos que, más o menos cada 10 años, nuestros ingenieros consiguen iniciar sistemas HDD de más de 30 años de antigüedad y leer los datos almacenados en ellos con éxito.

Almacenamiento de los medios de almacenamiento

¿Qué hay de las condiciones de almacenamiento? ¿Pueden factores como temperatura y humedad afectar a la durabilidad de la retención de los datos almacenados en unidades HDD y SSD? En pocas palabras: sí, ningún medio de almacenamiento dura para siempre. Un alto nivel de humedad, por ejemplo, puede suponer graves problemas tanto para unidades SSD como HDD, puesto que puede provocar la oxidación y corrosión de los metales. Las altas temperaturas, no obstante, tienen un impacto significativo en la retención de datos en unidades SSD, ya que la tasa de degradación de datos en memorias flash NAND se acelera considerablemente si la temperatura va en aumento.

Para el usuario medio de ordenadores portátiles o dispositivos móviles estos factores probablemente no le planteen ningún problema, pero los servidores y centros de datos requieren condiciones de almacenamiento adecuadas que protejan a los medios de almacenamiento frente a fallos en el disco duro (y pérdidas de datos potenciales) resultantes de sobrecalentamientos o altas tasas de humedad.

¿Debería preocuparme?

En la práctica, si tomamos como ejemplo un uso diario de un ordenador portátil o de un PC, la vida útil de tu medio de almacenamiento no debería quitarte el sueño.  Aparte de presentar una proporción increíblemente baja de defectos de fábrica, si cuidas y mantienes alejada de riesgos físicos a tu unidad HDD o SSD, no tiene por qué dejarte en la estacada así como así. Si deseas investigar más, existen muchos modos diferentes de llevar un seguimiento de la salud lógica de tus dispositivos.  Las herramientas SMART predicen fallos en el disco duro y el software adecuado realiza un examen detallado del desgaste por uso de las unidades SSD y te proporciona información incluso sobre su vida útil restante.

Obviamente, los dispositivos móviles comportan un riesgo superior de daños físicos (que se te caiga el teléfono al suelo, que tu iPad se dé un baño, etc.), pero en un uso normal diario es muy improbable que afrontes problemas de longevidad del medio de almacenamiento en sí mismo. Si necesitas almacenar datos a largo plazo, puede que lo mejor sea optar por una unidad HDD en lugar de una unidad SSD, o aún mejor, que adentrarse en el maravilloso mundo del almacenamiento de cinta magnética (¡sí, todavía se usa!).

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