Cuando un archivo se ha perdido, ¿a dónde va? Contrariamente a lo que se suele pensar, borrar no significa liquidar, por lo que el archivo no desaparece del disco para siempre. Imaginemos que un archivo es una página de un libro. Cuando se borra un archivo, esta página no se destruye como si la arrancáramos y la pasáramos por una trituradora. En realidad, lo que se borra es la tabla de contenidos que señala la ubicación de la página. Lo que desaparece de su ordenador es la información que indica en qué lugar del disco duro se encuentra el archivo. Con el tiempo, el disco duro escribirá nuevos datos sobre el área donde se encontraba dicho archivo.
El indicador, junto con los de cada carpeta o archivo del disco duro, se guarda en una sección próxima al inicio de éste y es usado por el sistema operativo para crear la estructura del árbol de directorios. Si se borra el archivo indicador, el archivo real se vuelve invisible para el sistema operativo, aunque todavía se encuentre en el disco duro hasta que el sistema de archivos vuelva a utilizar el espacio que ocupa.
El desafío a la hora de recuperar datos es encontrar la tabla de contenidos original que diga que los archivos todavía existen. Las empresas de recuperación de datos cualificadas cuentan con técnicos expertos capaces de reconstruir la estructura del sistema de archivos y evitar que los ficheros perdidos se sobrescriban. Dicho esto, la cuestión es llegar a esos lugares ocultos para recuperar datos que se suponían perdidos para siempre. Los proveedores de servicios de recuperación de datos a menudo pueden recuperar el 100% de los datos, pero ¿cómo lo hacen?
La recuperación de datos es la técnica de reestructurar un sistema de archivos para poder acceder a los datos que contiene. Todo sistema operativo cuenta con un sistema de archivos que es un método exclusivo de indexarlos y seguirles la pista. Para el profano que ha tenido la desgracia de perder datos, los sistemas de archivos pueden ser muy complejos y por eso resulta difícil localizar los ficheros que se pierden. Por ejemplo, los sistemas de archivos empleados en el mundo de la empresa requieren datos de seguridad y de transacciones de acceso. Un buen ejemplo sería un sistema basado en transacciones o en reportes diarios, cuyo objetivo es registrar cuándo se accede, modifica o guarda cada archivo, lo que dificulta mucho más su reconstrucción.
Las mejores empresas de recuperación de datos han desarrollado sus propias herramientas para trabajar con los principales sistemas de archivos que utilizamos actualmente. Asimismo, se encargan de la formación de técnicos especializados en recuperaciones, que deben haber pasado previamente varios años trabajando con hardware informático y aprendiendo los detalles de bajo nivel de cada tipo de sistema de archivo. En lugar de usar herramientas de terceros y emplear un “reparatodo” en todos los errores de los sistemas de archivos para arreglarlos automáticamente, los técnicos aprenden a descubrir la causa del error y repararlo de la forma más adecuada para los datos y el cliente. De hecho, muchos trabajos implican una reparación del sistema de archivos a mano.
Una vez reparado el sistema de archivos, a menudo hace falta arreglar la estructura interna de los propios archivos de datos. Al igual que los sistemas de archivos, los archivos de datos de los programas empresariales actuales son también terriblemente complejos. De hecho, algunos de los archivos que los usuarios utilizan con más frecuencia son más intricados internamente que el sistema de archivos que los guarda. Por eso es importante que las empresas de recuperaciones desarrollen utilidades de reparación de archivos específicas para Word, Excel, PowerPoint, Access, Outlook, etc., así como para servidores Microsoft Exchange o Microsoft SQL.
Cuando llega un dispositivo de almacenamiento para proceder a la recuperación de sus datos se abren dos fases. La primera fase es la de diagnóstico. Su objetivo es producir un listado de todos los archivos que pueden recuperarse. El método más seguro siempre es trabajar no con el original, sino con una copia del disco del cliente. Durante esta etapa, los técnicos pueden decidir si el disco precisa un tratamiento especial en la sala limpia, que es un entorno ultralimpio empleado cuando se trabaja con componentes microscópicos. En la sala limpia se realizarán las tareas electrónicas y mecánicas necesarias para devolver la operatividad al disco, desde realizar una limpieza física de las placas del disco para que giren correctamente hasta cambiar componentes electrónicos para poderlo activar.
Una vez lograda la operatividad del disco y realizada una copia del mismo, los técnicos trabajan para reparar las estructuras de archivos y producir un listado completo de todos los archivos y directorios de este volumen. El listado también indicará al cliente si existen agujeros (o errores de entrada/salida) en el propio archivo. La fase final es la de recuperación, cuya finalidad es copiar los datos y preservarlos en el soporte que decida el cliente. Durante esa fase, el cliente también puede pedir que se prueben algunos de los archivos en el laboratorio. Por ejemplo, en discos que hayan sufrido daños considerables, el cliente puede pedir que se prueben algunos de los archivos más frecuentes. El técnico que se ocupe del caso probará a abrir algunos archivos para ver si están los datos.
A la hora de ver cómo funciona la recuperación de datos, es importante que los clientes comprendan que se trata de una disciplina muy especializada que exige varios años de prácticas. La recuperación de datos es posible gracias a las labores constantes de investigación y desarrollo y a la competencia al trabajar con las nuevas tecnologías de almacenamiento que van surgiendo. Por eso es tan importante trabajar con empresas de recuperación con experiencia en todo tipo de plataformas, soportes y sistemas operativos. Los ingenieros expertos y altamente cualificados tienen la experiencia técnica y los medios para ocuparse de cualquier trabajo de recuperación de datos, poniendo en su mano los medios para proteger los datos de sus clientes y ofrecerles un valor añadido.